sábado, 30 de octubre de 2010

Globalización y Mundialización


Globalización y mundialización son los dos movimientos más importantes en la sociedad actual. Aunque en muchas ocasiones consideramos que estos dos términos son sinónimos, presentan grandes diferencias. Mientras que la globalización hace referencia a la universalización de los temas económicos, la mundialización se presenta como algo más amplio, refiriéndose a todo lo que se mueve a través de las redes.
Globalización: Por un lado, la utilización de la tecnología permite un uso muy rápido de los capitales y esto es difícil de controlar por los estados. Por otra parte, se está cambiando el modo de trabajar con el fin de aumentar el rendimiento y ahorrar costes: En muchos casos, ya no hace falta moverse de casa para ir al trabajo. Desde internet se puede hacer todo. ¿Qué más da que estemos en una oficina delante del ordenador o que estemos en casa haciendo la misma función? Este planteamiento hace algunos años era inimaginable, pero sin embargo ahora está en pleno desarrollo.
Mundialización: Unos de los problemas que plantea es la existencia de un desequilibrio cultural en las redes. Las culturas intentan imponerse unas sobre otras, al igual que lo hacen las diversas religiones. Un ejemplo de esto último lo podemos observar en el revuelo que se produjo cuando un pastor de Florida (Terry Jones) anunció a través de la televisión que iba a quemar el libro sagrado de los musulmanes, el Corán. Pues hoy en día hay un movimiento en la red de quema de estos libros sagrados: la gente lo graba y lo cuelga en la web de Youtube.
No pensemos que la educación está al margen de todo este avance tan significativo. Ahora muchos de los sistemas de enseñanza están en las redes. Ya no hace falta dirigirse a un espacio concreto (universidad) para escuchar el discurso del profesor: desde casa se puede “asistir a clase”. ¿Cómo? A través de las redes. Sin embargo, no está teniendo mucho auge debido al sistema obsoleto y cerrado que tenemos.  

A continuación, adjunto una noticia publicada por el períodico “El País” que habla sobre el tema de la educación en la red:
¿Hace falta asistir a un aula para escuchar a un profesor para tener una formación de calidad? La enseñanza virtual, que prescinde de ambas cosas, gana adeptos cada día. El curso pasado 47.270 personas estudiaron una carrera o un máster oficial en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que solo imparte clase por Internet. En la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), que hace 10 años empezó a incorporar sistemas interactivos, se matriculan 60.000 alumnos nuevos cada año y es el centro con más estudiantes de España. La mayoría de grandes corporaciones ofrece yaonline parte de la formación continua a sus empleados. La crisis, la necesidad de reciclaje laboral y de nuevas capacidades de aprendizaje borran los prejuicios contra la llamada ciberenseñanza.
"Yo ya tenía una carrera. Quería estudiar otra pero no me apetecía pasar por los mismos calvarios: horas de autobús arriba y abajo, gastos de comida y transporte, dedicación exclusiva... Por eso me decidí por probar a estudiar en casa", cuenta Irene Armero. Esta licenciada en Traducción e Interpretación de 27 años se matriculó en la UOC. Estudió el segundo ciclo de comunicación audiovisual. Trabajando por las mañanas en una oficina y estudiando en casa por la tarde delante del ordenador. "No es un sistema ni más fácil ni más difícil que el presencial. Pero requiere otras cosas. Por ejemplo, mucha fuerza de voluntad", recuerda. En los dos cursos no tocó ni una cámara profesional ni pisó un estudio de radio. "Pero escogí la rama más teórica [relacionada con la semiótica] así que no veo problema. Si hubiera querido prácticas, podría haberlas hecho en un centro concertado", defiende.
La cuestión es: a la hora de buscar trabajo, ¿valorará igual el responsable de recursos humanos un título obtenido online que uno en una universidad tradicional? Según Randstad, empresa de selección de personal, en algunos sectores lo acogerán incluso mejor. "Las empresas valoran la institución o el centro formativo por encima de si la formación ha sido presencial u online. Siempre y cuando la formación esté homologada, algo fundamental, les es indiferente", explica. Un portavoz de su área especializada en puestos medios y altos añade que algunos clientes "hasta valoran más positivamente la formación online", porque consideran que el candidato ha hecho un sacrificio especial si ha sido capaz de compaginarlo con un trabajo.
"Las empresas aplican cada vez más la formación a distancia internamente. Por eso confían cada vez más en los que llegan con ese tipo de formación a hacer entrevistas", asegura Albert Sangrà, director académico del centro de investigación, innovación y formación en aprendizaje virtual de la UOC. Además, cree que la formación en sí misma ha avanzado mucho: profesores especializados, didáctica específica y mejoras técnicas. Su centro tenía 200 estudiantes en 1995. Ahora tienen más de 47.000 en programas oficiales. "¿Quién es más virtual, un alumno de mi centro, que tiene que trabajar desde casa todos los días para cumplir plazos de trabajo y para entender por sí mismo lo que estudia, o un alumno que va un día a clase y no vuelve a pisar el aula hasta el examen? De los segundos, las universidades tradicionales están llenas", defiende. (...).

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