viernes, 19 de noviembre de 2010

¿Cómo surge Internet?


John Quaterman define Internet como “una conexión de muchas redes, todas ellas funcionando bajo el protocolo TCP/IP, conectadas mediante pasarelas y compartiendo nombres y direcciones”.
Como ya hemos visto anteriormente en el blog, Internet surge a partir de una necesidad militar. Concretamente, se puede decir que en 1969 se lleva a cabo el proyecto ARPANET, financiado y propulsado por DARPA (Defense Advanced Research projects Agency) del Ministerio de Defensa de EEUU. Gracias a él se consiguen conectar varios equipos o máquinas siguiendo un protocolo.



En 1972, el personal de DARPA creó una serie de protocolos informáticos conocidos como Transmission Control Protocol/Internet Protocol, más conocidos como TCP/IP, los cuales permitían la comunicación entre redes con diferentes protocolos. 
En 1973, Vint Cerf y Robert Kahn crearon el concepto de Internet, proponiendo interconectar las redes aisladas que empezaban a nacer, imponiendo un lenguaje común. Las partes más visibles de este lenguaje común son el protocolo Internet (IP) y el protocolo de control de transmisión. Las primeras versiones se publicaron hacia 1978, pero todo esto estuvo realmente terminado e implementado en 1981.
No obstante, los avances en este terreno no habían hecho más que empezar. Alrededor de 1989, Tim Berners-Lee crea el WorldWideWeb (conocido como la web), un sistema para conectar páginas web a través de una gran red mundial. Este proyecto combina las técnicas de la recuperación de los datos y del hipertexto, con el fin de hacer un sistema de información global de gran alcance.
“La meta de la creación de la WWW fue desarrollar una herramienta para hacer de la Web un espacio creativo, para compartir y para corregir la información y para construir un hipertexto común”. (Tim Berners).
Hipertexto y enseñanza
Antes de hablar del hipertexto en la enseñanza, hay que decir que éste puede entenderse como una organización no lineal de acceso a la información textual. Sólo con esta definición nos podemos hacer a la idea de lo complejo que resultaría utilizarlo a nivel educativo.
Desde mi punto de vista, el hipertexto como base en la enseñanza reportaría bastantes beneficios a ésta, aunque también muchos problemas. Por un lado, los alumnos tendrían varias fuentes de información y, por tanto, podrían contrastar, analizar y rebatir un contenido concreto, elaborando incluso una visión propia sobre el tema. Además, nadie les impondría la forma en que aprender dichos contenidos, sin limitar sus opciones.
Sin embargo, no es tan fácil como puede parecer. Pienso que trabajar teniendo como base el hipertexto exige una gran responsabilidad por parte de los alumnos y, a estas edades, no suele ser una de sus virtudes más destacables. Además, ¿cómo sabe el profesor lo que un alumno ha conseguido aprender? o ¿qué criterios establece para saber si lo que el alumno ha aprendido es adecuado o no?
Por otro lado, nos encontramos con diversos requisitos para poder poner en práctica esta metodología: el alumno debe tener capacidad para tomar decisiones y organizarse el tiempo. Además, debe conocer los métodos científicos y tener conocimientos previos. En cuanto al profesor, éste debe dominar su campo y tenerlo actualizado, utilizando una metodología colaborativa. Y esto no es fácil de conseguir.
"Los conceptos (y experiencias) de empezar y terminar implican linealidad. Si presuponemos que la hipertextualidad presenta secuencias múltiples en lugar de una ausencia total de linealidad y secuencia, entonces una respuesta a esta pregunta es que tiene múltiples principios y finales en lugar de uno solo”. (Landow, 1995:79).

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